Ejercicio físico y osteoporosis

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Ejercicio físico y osteoporosis

Autor: Samuel Benavides (redactor BCP Academy)

 

La osteoporosis se encuentra entre las enfermedades a tener en cuenta si hablamos de los factores de riesgo con mayor presencia actualmente. En España, la padecen 3 millones de personas, con predominancia del género femenino, aunque puede afectar a ambos sexos. En este artículo vamos a tratar a fondo esta enfermedad y proponer ejercicio físico como medio para combatirla.

Definición

Es aquella enfermedad generalizada del sistema esquelético que se caracteriza por:

  • Pérdida de masa ósea.
  • Deterioro de la micro-arquitectura del tejido óseo.
  • Compromiso de la resistencia ósea que condiciona una mayor fragilidad ósea y mayor susceptibilidad a las fracturas.

(National Intitute of Health-Usa, 2000)

 

Imagen 1. Hueso sano vs hueso con osteoporosis

Clasificación

Para la OMS, una persona padece “osteoporosis” si su densidad mineral ósea (DMO), medida mediante densitometría ósea (DXA), se sitúa a más de 2.5 desviaciones estándar por debajo del valor de adultos jóvenes (Tabla 1).

La OMS califica de “osteoporosis establecida” a aquella en que se presentan fracturas por fragilidad, independientemente del valor de la DMO (1).

Tabla 1. Valores de osteopenia y osteoporosis

Factores que influyen

Comúnmente la osteoporosis afecta en primer lugar o de forma más directa a las mujeres postmenopáusicas mayores de 70 años, aunque la posibilidad de sufrir fracturas incrementa después de los 50 años. Así mismo, se estima que 1 de cada 12 hombres en este rango de edad está afectado con osteoporosis lo que conlleva un alto riesgo de sufrir una fractura (2).

Son un gran número los factores los que pueden contribuir a padecer osteoporosis. Entre otros destacan los siguientes (Tabla 2):

Tabla 2.  Factores de riesgo de osteoporosis

De entre todos estos mencionados, hay algunos que tienen más importancia respecto a otros y se correlacionan de forma más directa con el riesgo de padecer osteoporosis. Podemos destacar:

  • Género: la osteoporosis afecta en mayor medida a las mujeres (somatotipo mas fino y estrecho).
  • Genética: los genes son responsables del 80 % de la varianza de la DMO.
  • Peso corporal: un menor peso se asocia a mayor riesgo y cambios en la DMO.
  • Edad: quizá sea el factor más determinante. Edades muy avanzadas = mayor riesgo.
  • Hormonas esteroideas:  tanto la testosterona como los estrógenos tienen un efecto en la estimulación de la osteogénesis o proceso de formación de los huesos.
  • Actividad física: tiene un papel muy importante, que se explicara posteriormente.

Los puntos de fractura más comunes en personas que padecen osteoporosis  son la cadera, la muñeca y los cuerpos vertebrales. Esto conlleva un aumento en las tasas de mortalidad y morbilidad y suponen un deterioro en la calidad de vida de muchas personas. Desde otro punto de vista, supone un gran coste tanto social como económico.

Ejercicio físico y osteoporosis

La actividad física juega un rol esencial en el tratamiento de la osteoporosis. Los mayores valores de DMO se alcanzan en los adolescentes y en los adultos jóvenes. A partir de ese momento, comienza a disminuir. Esto, unido a la inactividad física, conlleva mayor riesgo de osteoporosis.

Tanto el ejercicio aeróbico como anaeróbico parecen tener efectos y son una opción efectiva para mantener la DMO o reducir esta pérdida ósea relacionada con la edad.

En una revisión de Wolff et al. (3) se examinó el efecto del ejercicio sobre la DMO, concluyendo que el entrenamiento previene o revierte la perdida de densidad mineral ósea. Alrededor de un 1% tanto en mujeres pre menopáusicas como postmenopáusicas.

En otro estudio, examinaron los efectos del ejercicio sobre la DMO, encontrando que tanto el ejercicio aeróbico como el entrenamiento de fuerza mejoran los valores de DMO en la muñeca y en la columna Bonaiutiet al. (4).

En un estudio de Stengels et al. (5) se comparó el entrenamiento de potencia (fase concéntrica rápida y 4 seg. de fase excéntrica) vs entrenamiento de fuerza lento (4 seg. concéntrico y 4 seg. excéntrico) en 53 mujeres post menopáusicas. Los sujetos entrenaron durante más de un año, ejercitándose 4 días a la semana, 2 días de entrenamiento de fuerza, 1 día de ejercicios gimnásticos y 1 día entrenamiento en casa. Además se suplementaron con calcio y vitamina D. Los resultados demuestran que el entrenamiento de potencia  es más efectivo frente al entrenamiento “lento” en la prevención de la pérdida de DMO en la cadera y la espina dorsal.

Por último en una revisión de Howe et al. (6) estudiaron el efecto del ejercicio en mujeres post menopáusicas quienes participaron en diferentes modos de entrenamiento obteniendo incrementos significativos en su DMO comparados con el grupo control, que no realizó ejercicio. Por un lado se muestra que ejercicios como correr, saltar y ejercicios con vibración mejoran la DMO en la cadera. Por otro lado, el entrenamiento de fuerza con ejercicios como extensión y flexión de rodilla, press militar, remo, jalones y curl de biceps con altas cargas (definiendo altas cargas sobre el 80% del 1RM), mejoraron la DMO en sitios específicos como la espina lumbar y la cadera. Además, se observa que entrenamientos de fuerza con cargas bajas a altas repeticiones (16 repeticiones con 40% de 1RM) no demuestran beneficios en la DMO. No obstante son necesarios para que los sujetos se familiaricen con el entrenamiento de fuerza y poder realizarlo posteriormente con cargas altas.

Por lo tanto, podemos concluir que un programa de entrenamiento de la fuerza con cargas altas, en combinación con ejercicios de cierto impacto, como la carrera o los saltos, siempre con la supervisión de un profesional del ejercicio, pueden estimular la osteogénesis y, por lo tanto, mantener o incrementar los valores de DMO.

Referencias:

1- Rodríguez, J. A., Valdivia, G., & Trincado, P. (2007). Fracturas vertebrales, osteoporosis y vitamina D en la posmenopausia: Estudio en 555 mujeres en Chile. Revista médica de Chile, 135(1), 31-36.

2- Chaconas, E. J., Olivencia, O., & Russ, B. S. (2013). Exercise interventions for the individual with osteoporosis. Strength & Conditioning Journal, 35(4), 49-55.

3 – Wolff I, van Croonenborg JJ, Kemper HC,Kostense PJ, and Twisk JW. The effect of exercise training programs on bone mass: A meta-analysis of published controlled trials in pre- and postmenopausal women. Osteoporos Int 9: 1–12, 1999.

4- Bonaiuti D, Shea B, Lovine R, Negrini S, Robinson V, Kemper HC, Wells G, Tugwell P, and Cranney A. Exercise for preventing osteoporosis in postmenopausal women. Cochrane Database Syst Rev 3: CD000333, 2002.

5- Stengel SV, Kemmler W, Pintag R, Beeskow C, Weineck J, Lauber D, Kalender WA, and Engelke K. Power training is more effective than strength training for maintaining bone mineral density in postmenopausal women. J Appl Physiol 99: 181–188, 2005.

6- Howe TE, Dawson LJ, Downie F, Murray A, Ross C, Harbour RT, Caldwell LM, and Creed G. Exercise for preventing and treating osteoporosis in postmenopausal women. Cochrane Database Syst Rev 7: CD000333, 2011.

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